Historia del CCBU: un acercamiento a sus inicios

Previo a la fundación formal del CCBU hubo tres intentos previos promovidos por distintas instituciones, pero que de alguna manera fuera perdiendo fuerza y se fueron desatendiendo.

Finalmente, a principios de año de 1983, los señores rectores de las cinco universidades existentes de aquel entonces, tenían ciertas inquietudes relacionadas con la elaboración de tesis. En las sesiones mensuales que ellos tenían, discutieron algunas alternativas de cooperación. Por iniciativa del Dr. Armando de la Torre, en una de esas sesiones, nació la idea que los bibliotecarios de las cinco universidades se reunieran y cooperaran, para que pudieran buscar alternativas prácticas para resolver problemas comunes ya que se trataba de elementos puramente técnicos que los bibliotecarios podían manejar.

En esa ocasión, los señores rectores le pidieron al Ing. Roberto Solís, Rector de UMG que convocara a los bibliotecarios y que presentaran la idea de crear un proyecto de cooperación.

Con fecha 12 de mayo de 1983, se reunieron por vez primera los cinco bibliotecarios en la Universidad Mariano Gálvez. El Comité acordó reunirse cada 15 días, y empezar a trabajar un catálogo único de tesis universitarias. El problema clásico que debían evitarse era el problema de plagio: bajo el mismo nombre, bajo la misma redacción, con los mismos errores, y con las mismas imprudencias, habían dos autores de la misma obra y no se sabía quién era el autor original. Con el catalogo unido, se eliminó ese problema. Y además, se forjo un recurso para orientar al alumno a no prestarse a ese juego.

Comentábamos con el Dr. Armando de la Torre que el CCBU es uno de los pocos Comités de cooperación que han funcionado desde treinta años atrás. ¿Por qué? Históricamente, culturalmente, a nosotros nos ubican como países de tercer mundo, de subdesarrollo, de vías en desarrollo, no sé en el cual de los desarrollos está pero, por ahí.

Uno de los problemas típicos es que, si no hay cooperación, una nación no progresa. Todas las naciones que progresan tienen un denominador común de fondo, que es el concepto de cooperación natural. ¿Tienes una buena idea? No la digas porque te la van a copiar, y tu pierdes la idea! ¿Ya has estado en la secundaria? ¿Has hecho el seminario? El que menos trabajo, más aplausos le dieron! El que más se mató haciendo todo, lleva las culpas de los errores que cargó el trabajo! Estos son los problemas típicos de la ausencia de cooperación.

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En estos 30 años el CCBU ha trabajado en diferentes proyectos para cubrir las necesidades que las bibliotecas han tenido que enfrentar. Se trabajó en un catálogo único de referencia. ¿Por qué? Porque ninguna universidad tenía la capacidad económica para adquirir todos los recursos que sus estudiantes necesitan. Gracias al catálogo unido, se les decía “si usted busca eso, la universidad tal lo tiene”.

En aquel entonces cada una de las Universidades tenía un área fuerte, o una orientación que más le interesaba. Una era derecho, una era economía, otra era humanidades. Entonces: “¿Quiere materiales relacionados con derecho?, ellos si lo tienen” y era satisfactorio escuchar:” Ay, muchas gracias, qué bueno!” De esta manera fue creándose un estímulo al estudiante a no minimizar esfuerzos para la investigación, aunque tuviera que ir de un extremo de la ciudad al otro, sabía que podía encontrar la información que necesitaba. Y por supuesto, cada Universidad sabía lo que otras tenían en referencia y podían orientar al estudiante.

 

Publicaciones periódicas

El tercer proyecto que trabajó el CCBU fue un catálogo de publicaciones periodísticas. ¿Por qué? Porque cada universidad tenía suscripciones a periódicos únicos, a alto costo, y a la vez muy poca circulación. En el Comité se intercambiaba información sobre publicaciones según áreas de interés de cada universidad. El Comité nunca pasó de la capacitación o del perfil de operación a ejecución, cada universidad mantuvo sus políticas, sus criterios, su perfil para trabajar y lo que se mantenía era simplemente la cooperación.

 

Resumen de actividades anuales

Al terminar cada año el Comité presentaba un informe circunstancial a cada uno de los rectores, informando lo que se había hecho. Además cuando se hacía cambio de personal, el señor rector de la universidad nombraba otra persona que le representara. Con el andar del tiempo surgieron nuevas universidades y hoy día, hay ocho representantes activos en el Comité.

 

Préstamo interbibliotecario

El cuarto proyecto fue un sistema de préstamo interbibliotecario, nótese qué confianza y apoyo de cada biblioteca y universidad. En el caso del préstamo interbibliotecario podía haber un decano, o el Señor Rector o algún investigador que necesitaba un material específico y el bibliotecario que la otra universidad lo tenía. Solo entre un bibliotecario a otro se hacía el préstamo, de acuerdo a un reglamento específico.

El bibliotecario es un agente facilitador, y este fue el objetivo que se buscó en cada proyecto trabajado. Parece sencillo, pero el Comité trabaja meses, viendo todas las aristas, viendo los pro y los contra para llegar a cristalizar un proyecto. ¿Por qué? Cada  biblioteca tiene su política, tiene su filosofía, y no puede violar sus propias reglas por cooperar con otro. Por lo tanto había que buscar la manera que ninguno de los miembros fuera afectado en un proyecto.

Derechos de autor y Tesis

Nuestro quinto proyecto se relaciona con los derechos de autor de las disertaciones académicas. Como podíamos (como bibliotecas), cooperar con el que escribe su tesis para asegurar y respetar los derechos de autor? Fue un peregrinaje que alguien que es hábil en hacer caricaturas podría aprovechar para hacer todo un álbum de caricaturas. El CCBU apeló incluso el congreso de aquel entonces, pero encontró las respuestas más diversas e intrascendentes. Nos mandaron con los artistas, con los señores que tocan guitarra y cantan de noche para negociar con ellos el derecho de autor. Desafortunadamente, hoy en día seguimos con la misma preocupación, y este proyecto se ha tenido que venir trabajando para mantenerlo relevante.

 

Folletos

El sexto proyecto fue una organización de folletos. Guatemala es un país donde la razón económica no permite publicar libros de tamaño grande. Normalmente circulan folletos de contenido único, históricamente valioso, que no puede ser ignorado por su valor para la investigación. El Comité trabajó la organización de folletos publicados sobre Guatemala, de guatemaltecos, y otros. Se empezó a circular una guía para trabajarlos y organizarlos, y tomamos un criterio común para hacerlos accesibles.

 

Los audiovisuales

El séptimo proyecto fue la clasificación de audiovisuales. Además de libros, tenemos periódicos, videos, casetes, discos, y más. ¿Qué criterios se manejaban? En el Comité se discutieron conceptos como el uso de tarjetas de colores para identificarlos. Se creó un acuerdo para que las cinco universidades de aquel entonces usaran los mismos colores para identificarlos. De este modo, logramos un equilibrio y una información más pareja.

 

Bibliografía Nacional

El próximo proyecto, el octavo, fue consolidar la bibliografía nacional existente en las universidades de Guatemala. ¿Qué han escrito los guatemaltecos? ¿Qué hay de ellos? Claro, la Universidad de San Carlos tiene todo un sector dedicado a la bibliografía nacional.

¿Cómo hacer para rescatar la información relacionada? Fue un trabajo largo, extenso pero que fue muy gratificante.

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¿Más de una biblioteca?

El noveno proyecto fue un directorio de las universidades y de las bibliotecas universitarias. Hay universidades que tienen una biblioteca, otra que tienen cuarenta y seis bibliotecas. Otras tienen ubicación diferente, otras entradas, otras regadas a través de todo el país. El objetivo de este proyecto fue recopilar toda esa información para ayudar al público que busca algo, refiriéndolos a una biblioteca universitaria allá una cerca de donde viven. Usted se ha topado con algún guatemalteco, alguna vez, que no sabe, pero le da vergüenza admitirlo? Entonces vive en la eterna ignorancia. El folleto ayudaba a la gente a orientarla y buscar allí. “Mire, si aquí a veinte kilómetros de mi casa hay una biblioteca, para que irme a la capital si yo puedo consultarlo aquí!” Esto amplió el acceso a la información.

 

Llegó la tecnología…

El décimo proyecto fue el que prácticamente cambió el giro del Comité. Fue la automatización de las bibliotecas. Fue saltar un tabú y entrar a un criterio actual de lo que la sociedad nos exigía. Aquí hay que darle crédito y mérito al Ingeniero Jorge Arias de Blois, que en paz descanse. El insistió, animó, hizo contacto con la             AID  (Agency for International Development), y supo cabildear con cada rector, porque era un proyecto enorme. Cada universidad tiene su filosofía de trabajar, y el Comité no es quien para decirles a sus jefes cómo se hacen las cosas. Pero el Ing. Arias tuvo la capacidad de vender la idea de que las cinco universidades tenían que entrar en esto juntas, y señores se logró hacer.

En la Antigua Guatemala, en una sede universitaria histórica, se firmó el convenio correspondiente, era cuestión de intercambiar disquetes, claro en aquella época ahora nos parece de la edad de piedra, pero era un avance.

¿Cuál era el sueño? Un día llegar a estar en red, todas las universidades. Dicen que el progreso es ver adelante y ver hacia el futuro como mejor oportunidad. Esto fue lo que se visualizó. Usted llega hoy a una universidad, esta su tarjetero pero tiene la opción computarizada. Esto fue producto de un trabajo extenso que el CCBU supo hacer, cambiando así todo el status. Bibliotecarios de aquí tuvieron que viajar a México, tuvieron que viajar a estados Unidos, ver, visualizar, escoger programas, escoger modalidades, entrenarse y lanzarlo. Señores fue un capital para el usuario de hoy en la universidad, eso era un progreso.

 

Las reglas de la cooperación

El onceavo proyecto fue la creación de los status del Comité; cómo se va a reglamentar, cómo va a funcionar, cómo se hará el intercambio de publicaciones. Antes esto se hizo en una manera prácticamente de colegas, intercambiando de duplicados informalmente. Pero se llegó a reglamentar el intercambio de materiales, enfocados más en las necesidades de los usuarios a finales, y enriqueciendo una biblioteca con la otra en la absoluta cooperación.

 

Página web

Y el último proyecto, el número doce, fue la creación de la página Web del Comité, donde empieza a ver no solo información se la biblioteca, si no información socio-histórica de perfil de personajes que, para cada universidad, tiene trascendencia y un aporte social.

Una cosa para cerrar. Al gremio de bibliotecarios, yo le tengo mucho respeto—yo no soy bibliotecario, yo solo soy un curioso que me meto por vicio. Veo que el Comité bibliotecario ha tenido un folklore muy interesante, por ejemplo una anécdota es que hemos tenido miembros en el Comité representando a una universidad; a los años la persona pega el giro y aparece con otro sombrero y con otra etiqueta.

¿Saben una cosa? Esto es madurez. Y treinta años más dan madurez. El CCBU ha madurado, y en veinte años ha dejado historia los intentos previos  que no dieron resultado fueron buena escuela, se aprendió de ellos.

Finalmente el Comité no maneja presupuesto económico más que el apoyo de sus autoridades. Es más una cooperación técnica, de criterios, de ayuda mutua. Seguiremos adelante.

Muchas gracias,

 

Samuel Berberián (Miembro emérito)

Discurso presentado en el marco del XXX aniversario de fundación del CCBU